lunes, 27 de septiembre de 2010

EL BUEN AMOR

Gabriel García Márquez, de una manera muy irónica, muestra que las personas sin amor en la vida parecen más demoniacas que la niña, acusada de ser poseída, y Delaura, el que se opone al exorcismo; los únicos dos que tienen el amor verdadero.
En la obra “Del amor y otros demonios” subraya el privilegio de la pasión sobre la razón, la escritura literaria y marca el instante en el que se origina ese predominio: el momento cuando el Renacimiento, adoptando los tópicos del amor cortés y del neoplatonismo, concibe a la literatura como medio de acceder a una realidad trascendente.
La visión irónica del eros que a través de Abrenuncio nos presenta García Márquez implica que el amor pasional no es un destino inevitable, como piensan quienes sufren de él, sino que es más bien un código convencionalizado de conductas que se ha convertido en una suerte de mito literario, en un pretexto para la creación crítica.
En la obra aparece el amor, en relación con la pasión, cuando Bernarda, al no recibir lo que ella quería con Márquez, busca complacerse con esclavos y hombres interesados en su fortuna y placer.

“Bernarda estaba en el trapiche, y los sorprendió Dominga de Adviento, en pelotas haciendo el amor por el suelo, con Judas, un esclavo. Ella se quedó atónita.
-No te quedes ahí como una muerta. Le dijo Bernarda
-O te vas o te revuelcas con nosotros.”
(Pág. 18 G.Garcia Márquez)


El amor también surge como consecuencia de las supuestas posesiones teniendo en cuenta la ausencia de cariño y comprensión. Como le sucede a Sierva María que al no tener el amor y cariño de su madre ni la comprensión de su padre, se deprime y se pone mal. Es allí donde aparece Cayetano Delaura que le brinda todo lo que no tuvo en su infancia.
Aunque la creencia inmoral del amor entre un cura y su paciente, que como se ve hoy en día sigue siendo un acto considerado como fornicación, separándolo del cargo.
En este caso, Cayetano Delaura como exorcista acude al convento diariamente a ver a Sierva María y descubre que se había enamorado de ella.

Cuando la guardiana le abrió la celda de Sierva María, Delaura sintió que el corazón se le reventaba en el pecho y apenas si podía tenerse en pie¨
-Tengo miedo. Dijo ella.
Se derrumbo en la cama y se soltó en un llanto desgarrado .Él se sentó más cerca y la reconfortó.
-¿Y entonces por qué me cura?, le preguntó.
A él le tembló la voz:
-Por que te quiero mucho. ”
(Pág. 59 G.G Márquez)


En este sentido, es preciso recordar que el amor cortés no tenía como finalidad el matrimonio, sino que un amor libre que estaba más allá de las instituciones y que al mismo tiempo, por llamarlo de alguna manera, por lo menos idealmente era platónico, o mejor dicho, contemplativo, pues su finalidad no era el contacto sexual, aunque, por supuesto, no excluye cierta dimensión erótica. Sin embargo, estos datos hay que interpretarlos en función de algo distinto: lo prohibido, el obstáculo deseado, pues quienes aman como Sierva y Cayetano buscan siempre un final feliz, contra toda prueba que le ponga la vida.
"Del amor y otros demonios" nos sugiere la forma en que este amor era escondido y expresado como un demonio hacia los demás. Lo que ellos vivían y sentían era amor verdadero pero lo que proyectaban era totalmente diferente, ya que el mundo externo veía en Sierva María a una persona enferma en vez de una persona enamorada.
Se dice que el amor es un demonio ya que Sierva María lo expresa de tal forma hacia el mundo externo, pudiendo así esconder sus sentimientos por Dalaura.
Los que creen que el amor es el demonio son los que tienen características demoniacas, pero Sierva María admite eso a su amiga en el convento.
“Martina, Tengo adentro un diablo”
(Pág.118 G.G. Márquez)

En este sentido sabemos que está poseída por algo, y probablemente es su amor para Delaura. Un amor bueno, que busca siempre el final feliz.

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